30 de enero de 2026

Infinite Jest

 

La espalda va mejor, gracias. Dios mediante, mañana boxeo a las once y esperemos que aguante. Hoy, debo manifestar, he conseguido leer cuatro páginas de la Broma Infinita en V.O. Un tipo frente a un tribunal universitario que pondera su elegibilidad académica en función de sus logros deportivos en el tenis. Todo muy americano. A lo largo de la entrevista el tipo se dedica a hurgar mentalmente en gestos, apariencias y detalles ínfimos que poco a poco van minando mi empeño literario. La lectura lineal se me hace diagonal al tiempo que empiezo a asfixiarme sin remedio en una ciénaga de letras. Lo más probable es que David Foster Wallace no haya escrito ese tocho de casi mil páginas -todavía- para mí. Mañana lo intento de nuevo, armado con un lapicero sedativo y mucha, mucha más paciencia. Si persevero, me doy seis meses (descontando el viaje a Australia; el libro pesa un quintal como para embarcarlo) para coronar ese ocho mil. Soy lector más por imperativo moral que por devoción, qué le vamos a hacer.

No hay comentarios: