Unas líneas en clave Grammy de anoche. Me inspiro, me motivo con un vaso de culo de vaso medio lleno de vino peleón de supermercado, manque reserva, Puerta de Alcalá. Desfilo en vertical a lo largo de los cuarenta y tantos posados estilo photocall que componen el álbum de cromos de la gala. Sorbo de vino y, primero de todo, me digo que soy un ignorante aferrado a mi libertad de expresión: el que se excusa, se acusa, etc. Sorbo de vino: qué mal le sienta el esmoquin a los tíos. Sorbo de vino: vaya par de tetºtas las de Karol G, me siento poseído por el ánima de Fernando Esteso. Sorbo de vino: cuánto adefesio semidesnudo. Hay transparencias que ofenden la vista. Otras no, pero es más mérito del cuerpo que del atuendo. Sorbo de vino: un esperpento detrás de otro. Pido perdón en voz alta y de mentirijillas a los modistos perpetradores por mis opiniones insensatas. Otro sorbo de vino: ¿pero quién es toda esa gente? No conozco a nadie. El vaso vacío: una tal Teyana me provoca pensamientos que probablemente no ampare mi libertad de expresión; aquí lo dejo. Me llama la atención un cuarteto de normies; esto es, no especialmente horteras, que resultan ser los premiados al mejor álbum de Rock, la banda Turnstile. El álbum ganador es el que escucho ahora mismo, en tiempo real, al cierre de esta entrada. Trash Metal, otros temas menos agresivos y pinceladas musicales futuristas. Buenos.