6 de febrero de 2026

Lluvia deprimente

 

Maldita lluvia persistente. Llueve y todo son ganas de nada, menos en el interior de una oficina climatizada y sin ventanas, donde un viernes laborable es igual que otro, y no cabe detenerse a pensar en lo que sobra o lo que falta, salvo afilar las herramientas del ocio teledirigido del fin de semana. Pero esto no es una oficina y llueve y la lluvia se hace notar en mis ánimos decaídos. Escucho un hermoso disco firmado por Elizabeth Woolridge Grant, cuyo nombre evoca el de una escritora de otra época. Acabo de consultarlo en la Wikipedia y, por mucho que piense, no encuentro relación entre esa mujer tan victoriana y Lana del Rey. Tengo que salir a la calle a recoger un edredón de la tintorería y a comprar sustento para hoy. Habrá boxeo; mi espalda aguanta estoicamente, igual que su dueño soporta la climatología adversa. Entiéndaseme, esto es estoicismo de salón: aquí en Madrid no somos Grazalema.

4 de febrero de 2026

El bigotito del Chef

 

Los cocineros de altura empiezan a dejarse bigotito. El arte de emplatar nunca fue suficiente para vender primero, segundo, postre y café o chupito a precios estratosféricos. Ahora el chef aspiracional ha de lucir pulcrito y modernete para justificar un plus de marginalidad que le dé la razón a la carta de precios. De la mera supervivencia alimentaria al arte culinario hay un largo camino; una carrera de resistencia en la que el combustible natural se almacena en billeteras o tarjetas bien dotadas de fondos al otro lado de la TPV. La meta volante de las Tres Estrellas míticas está al alcance de unos pocos ciudadanos que, más ahítos que hambrientos, atraviesan la puerta del restaurante, ya sobrados de muchas cosas materiales, quizá demasiadas: se come sin hambre y se bebe sin sed y a todos nos parece natural. Comer hambriento se está volviendo cosa de pobres de esos que se quejan por cuánto han subido los huevos o el pescado, y que nutren las estadísticas en las que se apoya la inflación no subyacente de la que informan los Telediarios. Entre tanto, los jóvenes sacerdotes de la restauración afilan sus bigotitos en las barberías de autor, otro negocio primo hermano en estos tiempos convulsos. Según el diario El País, una facción de fanáticos armados asesina en Nigeria a 170 personas por cuestiones religiosas. Esta insignificante noticia figura cuatro secciones más abajo y más allá de “En Vídeo”, “Lo Mejor de la Semana”, “Ocio y Estilo de Vida” y, como no, “El País Gastro”. Lo dicho, corren tiempos extraños.