28 de julio de 2026

Clicad, malditos

 “Dejar un vaso sobre una hoja de papel en el fregadero antes de irse de vacaciones: ¿para qué sirve y por qué se recomienda?” Desde hace ya un tiempo este titular en particular viene intentando secuestrar mi de por si jibarizado span de atención. Su resiliencia en la página web del periódico (ojo, de tirada nacional) es sorprendente. Y mira que el mundo da tumbos y la realidad espurria noticias de relleno que compiten por hacerse un hueco en forma de hiperenlace. Pero no, ahí está el misterio de la hoja de papel en el fregadero, otra vaca muerta atorada en un meandro de la corriente de la realidad. En fin, suscriptores habrá que no lo consideren una estupidez de última generación, supongo. Hasta habrá quienes lo vean potencialmente instructivo y se acojan a su derecho fundamental de no acostarse sin saber una cosa más. Como fuere, el titular parece no tener fecha de caducidad, así que Clicad, malditos. En lo que a mí respecta, he convertido en punto de honor el ignorar su contenido: el enigma permanecerá irresuelto pero yo, en contrapartida, habré ahorrado un par de neuronas, que ya van escaseando. Y aunque me hallo de vacaciones, duermo tranquilo a sabiendas de que mi domicilio habitual cuenta con un seguro que probablemente cubra siniestros derivados de un olvido de este tipo (dejé el fregadero tal cual). Dicen por ahí  que cuanto uno más conoce a los abogados, menos confía en los médicos. Visto lo visto, tampoco recomendaría la licenciatura en periodismo. 

P.s. Acaba de desatarse un infierno sonoro: un vehículo ha cubierto los doscientos metros que mide mi calle aporreando el claxon y por un momento yo he pensado evacúen sus hogares de inmediato, estamos cercados por las llamas, Dios mío, para cuándo la alerta SMS... Pero no. El Hombre Ambulante del Queso.

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