Expertos. Gente que sabe mucho de muy poco, profundamente conocedora de su árbol, pero que posiblemente ignore casi todo del bosque en el que vive. Hay pregoneros que amplifican la voz de esos expertos y sus ecos resuenan en todo el ecosistema. Otra clase de expertos en lo suyo proyectan el relumbrón de su prestigio sobre asuntos de la flora y fauna de los que tienen poco o ningún conocimiento o, al menos, no más del que atesore cualquier otro arbusto del montón. Dicho lo anterior, hay que tener bien presente que para los pregoneros responsables no existe más que su soldada, las audiencias y la libertad de opinión. Así es su oficio, como cualquier otro. En resumidas cuentas, si usted es lavanda, desconfíe de lo que opine el tejo a propósito de las higueras, y si el tejo habla de los asuntos del tejo, recuerde que usted es lavanda. Y sobre todo, tenga presente a la hora de dar consejos o de formarse una opinión sobre esto, aquello o lo de más allá que no todo el mundo huele tan bien como usted.
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