23 de diciembre de 2025

Apalizado

 

Apalizado tras la sesión de boxeo. Y no es que me peguen, es que me exijo demasiado a estas alturas cronológicas. Me vengo arriba, puedo puedo puedo. Puedo más que tú, chaval. Después, salgo por la puerta del gimnasio y el frío de la calle acaba por ralentizar los músculos machacados por el sobreesfuerzo. Camino de regreso no mucho más deprisa que los viejitos que se afanan por cabalgar sus andadores con las bolsas de la compra. Noto que el flanco derecho del cuerpo no funciona ni a la altura de la cadera ni, más abajo, en la rodilla. Lo noto porque me duele, claro, aunque también sé que no hay avería gorda y que, por desgracia, por pundonor y, sobre todo, por estupidez, no aliviaré estas inflamaciones pasajeras con derivados del ibuprofeno. Siesta española, paciencia y mañana Dios dirá. Aún tengo cuerpo para una partida de ajedrez.

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