29 de junio de 2026

Gerrymandering con las líneas rojas

 No sé qué habrá hecho o que habrá dejado de hacer este Gobierno. El caso es que, con los datos en la mano, el hombre que hoy por hoy manda en este país tiene a su esposa imputada, a su hermano imputado, a un ministro de primera línea y al secretario de organización del partido condenados a un quintal de años de presidio, por no hablar de los minions tenebrosos y del que fuera presidente de este batiburrillo autonómico que es España, que hasta ahora contaba con una estrella en el el paseo de la fama del socialismo, también imputado en un asunto de joyas, dictaduras bananeras, nepotismos y corruptelas variadas (esperemos al documental). Haciendo un poco de demagogia en clave progresista, yo diría que al gobierno de este país le faltan fuerzas hasta para rendirse.

Donald Trump ostenta la presidencia de la nación campeona del mundo libra por libra a pesar de vergüenzas, escándalos, guerras y otras guarrerías geopolíticas  reconocidas dentro y fuera de las fronteras de los US of A.

El partido actualmente en las trincheras de oposición se las vio y se las deseó en su momento: el tesorero mafioso, la sede del partido pagada con fondos indocumentados, el exministro (¡y presidente del FMI!) que comió cárcel, la guerra sucia contra el adversario político, los sobres en B, leyes fiscales a medida y con la garantía del Ministerio de Hacienda y, a pesar de los últimos avances en criptografía, aún es imposible descifrar la identidad que se oculta bajo las siglas eme punto Rajoy. El caso es que aquel gobierno infame pasó, ganaron los otros, que son los que ahora no dimiten ni a tiros. Un par de legislaturas después regresamos peor de lo que entramos al primer párrafo.

Estamos en democracia. Yo no sé si el votante es espejo espejito del gobernante o viceversa, pero parece que el afán del ser humano por superarse, por alcanzar cotas de excelencia más altas, por el más difícil todavía, no queda restringido al ámbito del progreso, sino que es extensible al lado más oscuro, cabrón y miserable del ser humano. Así que sospecho que quienes vengan después impulsados por las urnas se vengarán de los de antes y de las leyes de los de antes, cometerán aún mayores desafueros, desafiarán los límites del sistema y, al igual que los colonos de Israel, expandirán impunemente la demarcación de líneas rojas de nuestra geografía moral. Al tiempo.

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